Soldados israelíes confiesan que matanzas en Gaza fueron indiscriminadas

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Oficiales y soldados admiten que en la ofensiva de de julio y agosto de 2014 abrieron fuego indiscriminado contra civiles y zonas urbanas.

En la devastadora ofensiva israelí de julio y agosto del año pasado contra la Franja de Gaza murieron más de 2.100 palestinos. Este hecho deleznable motivó que diversas organizaciones internacionales, como Amnistía Internacional, denunciaran al Ejército israelí por cometer «crímenes de guerra».

«Las fuerzas israelíes mataron a montones de civiles palestinos en ataques contra casas llenas de familias que en algunos casos pueden constituir crímenes de guerra», señaló la organización respecto a la operación militar israelí «Margen protector».

Por si fuera poco, la ONG reveló en noviembre pasado el modus operandi de las fuerzas israelíes, según el cual la aviación bombardeó casas de civiles hasta reducirlas a escombros, matando a familias enteras.

«Las fuerzas israelíes han desobedecido descaradamente el derecho de guerra al llevar a cabo ataques sobre viviendas civiles, exhibiendo una cruel indiferencia a la carnicería causada», dijo Philip Luther, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

Ahora bien, recientemente la ONG israelí «Rompiendo el Silencio» (RS) ha publicado un documento en el cual sesenta oficiales y soldados, que participaron en la guerra de julio-agosto de 2014, confirman que Israel causó una indiscriminada matanza de palestino civiles durante la operación «Margen Protector».

El diario español «Público» da cuenta que el consejero legal de RS, Michael Sfard, considera que el informe “suscita serias preocupaciones por la violación sistemática y no accidental de principios claves de las leyes de la guerra, que se han establecido precisamente para evitar lo que ocurrió en la Franja de Gaza: la matanza masiva de civiles y una vasta e indiscriminada destrucción de edificios civiles y de barrios”.

A su turno, el director de la citada ONG, Yuli Novak, subraya que «mediante estos testimonios nos enteramos de que existe un amplio fracaso ético en las normas de combate del ejército, y de que este fracaso se origina en lo más alto de la cadena de mando y no es simplemente el resultado de ‘algunas manzanas podridas’”.

Basta un testimonio recogido para tener una idea del grado de brutalidad por parte del Ejército de Israel. «Las reglas de compromiso dispensadas a los soldados sobre el terreno consistían en abrir fuego, disparar hacia todas partes (…). El postulado de partida era que desde el momento en que entrábamos (en la Franja de Gaza para la fase terrestre de la operación), cualquiera que asomara la cabeza era un terrorista», relata un soldado de infantería.

“SI DISPARAS A ALGUIEN EN GAZA ESTÁ BIEN, NO ES GRAN COSA”

Otro soldado relata que dos mujeres que caminaban en un prado habían sido divisadas e inmediatamente abatidas porque se encontraban demasiado cerca de las líneas israelíes. Tras inspeccionar los cuerpos comprobaron que no estaban armadas. «Fueron registradas como terroristas. Les apuntaron y dispararon, entonces evidentemente tenían que ser terroristas», manifiesta.

Del mismo modo, la agencia AFP da cuenta que un sargento explicó cómo un guardia «disparó a un anciano palestino que se acercaba a su puesto porque temía que se hiciera explotar con granadas. La víctima se retorcía de dolor, pero nadie osaba acercarse por temor a que portara explosivos».

«Todo el mundo sabía que había dos posibilidades: ya fuera dejarlo morir lentamente, o ponerle fin a su sufrimiento», Los soldados israelíes optaron por lo último, informa la agencia francesa.

Asimismo, otro combatiente declaró sobre el clima general del conflicto. «Se supone que no hay civiles aquí. Si ves a alguien, dispara», cuenta un sargento en una de las más de cien historias recopiladas.

«Si (la persona) representaba una amenaza o no, no era la cuestión. Y tiene sentido para mí: si disparas a alguien en Gaza está bien, no es gran cosa. Primero porque es Gaza, segundo porque eso es la guerra. Nos dijeron: ‘No tengáis miedo a disparar'», explica este combatiente anónimo.

La ONG «Rompiendo el Silencio» sostiene que «los testimonios cierran las brechas abismales entre lo que el Ejército israelí y los portavoces gubernamentales dijeron al público sobre los escenarios de combate y la realidad descrita por los soldados que tomaron parte en la operación».

Los testimonios recogidos por la ONG pueden servir de base para la investigación de la Corte Penal Internacional (CPI) contra Israel por crímenes de guerra, aunque RS no revela el nombre de ninguno de los testigos con el fin de protegerlos.

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